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La casa del juez
La casa del juez  
Autor: Bram Stoker
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Nº Cds: 1 cd

Bram Stoker
(1847-1912)



Abraham (Bram) Stoker nació en Clontarf, Irlanda, el 8 de noviembre de 1847. Fue un novelista y escritor de historias cortas, es famoso actualmente por su novela de terror Drácula escrita en 1897.
Stoker pertenecía a una familia burguesa, trabajadora y austera, cuya única fortuna eran los libros y la cultura.
Su precaria salud lo obligó a llevar a cabo sus primeros estudios en su hogar con profesores privados, ya que estuvo sus primeros siete años de vida en cama por diferentes enfermedades.
En 1870, se graduó en matemáticas y ciencias.
Años después, trabajará como funcionario en el Castillo de Dublín y como crítico teatral en la publicación "Dublin Evening Mail".
En 1876, se trasladó a Londres acompañando al actor Henry Irving como representante y secretario. En Inglaterra, ambos dirigieron el Lyceum Theatre de Londres.
En 1878, Stoker se casó con Florence Balcombe, una antigua novia de su amigo Oscar Wilde, con la que tuvo un hijo, llamado Noel.
Stoker fue un auténtico esclavo de Irving: hacía todo lo que éste le pedía, y lo llevó a los lugares de peor reputación de Europa, como los barrios de prostitutas de París, en donde Stoker contrajo la sífilis que después lo mataría.
Cuando murió Irving en 1905, no dejó a Stoker ni un solo chelín pese a poseer una gran fortuna.
Bram Stoker murió de sífilis en una humilde y pestilente pensión de Londres, el 20 de abril de 1912, a los 64 años.
En sus últimos minutos de vida no paraba de señalar hacia un rincón de la habitación repitiendo continuamente la palabra “Strigoi”, vampiro, en rumano.

LA CASA DEL JUEZ


En abril, cuando se acercaba la fecha de sus exámenes de matemáticas, Malcolm Malcomson decidió marchar a un lugar retirado, con el fin de poder estudiar con tranquilidad. Buscó un pueblo sin pretensiones, Benchurch, donde nadie ni nada pudieran distraerle del estudio. Buscando, sólo una casa llamó su atención, tras un examen más detenido, le pareció más una fortaleza que una mansión ordinaria. Había sido la casa de un juez y en el pueblo decían que estaba maldita, que ocurrían cosas extrañas, de las que fue advertido, pero Malcomson consideró que esas advertencias eran meras supersticiones de pueblerinos. Una vez instalado en la casa, Malcomson comenzó a aplicarse al estudio con gran intensidad, tan solo acompañado por el bramido del viento y el ruido de las ratas que habitaban en la casa. De pronto, un silencio absoluto se adueñó del lugar; las ratas permanecieron en silencio mientras una enorme rata le miraba fijamente desde una silla...

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